La inteligencia artificial no es inocente, y tampoco es inmaterial. Detrás de la retórica etérea de «la nube» se esconde una infraestructura muy terrenal de servidores, energía y emisiones que rara vez aparece en los relatos triunfalistas sobre la innovación digital. Por eso, en LETRAL-IA («Tecnologías de la cultura literaria del siglo XXI») asumimos un compromiso que consideramos irrenunciable: medir, mitigar y compensar la huella de carbono de nuestra propia actividad con IA. Porque no podemos analizar críticamente el capitalismo de plataforma mientras miramos hacia otro lado ante el coste ambiental de nuestras herramientas.
«Cada algoritmo que lee literatura deja una huella en el planeta. Nombrarla, medirla y hacerla pública es también un gesto político.»
Para ello hemos adoptado CodeCarbon, un software libre desarrollado por Mila, BCG GAMMA y Comet.ml que calcula las emisiones de CO₂ de cada ejecución computacional a partir del consumo energético (CPU, GPU y RAM) y del mix energético local. Lo llamamos cultumetría verde: partimos de la convicción de que nada existe hasta que se mide, y de que solo cuantificando podemos reducir de forma consciente. Registraremos nuestras emisiones traduciéndolas a unidades cotidianas (kilómetros recorridos, horas de televisión, consumo doméstico) y activaremos todas las palancas posibles, desde la optimización del código hasta la elección de hardware eficiente y de regiones con energía baja en carbono, sabiendo que estas decisiones pueden reducir hasta diez veces la huella de un proyecto.
Monitorización
Cultumetría verde con CodeCarbon: cada ejecución computacional cuenta y queda registrada.
Visualización y optimización
Emisiones traducidas a unidades cotidianas y mejoras en código, hardware y ubicación de los recursos.
Compensación responsable
Bonos de carbono certificados, reforestación local y energías renovables para equilibrar nuestro impacto.
Transparencia
Balance público de emisiones y mitigaciones al cierre del proyecto, con datos revisables.
Pero medir no basta. Calcularemos la huella total del proyecto para diseñar un plan de compensación con proveedores y métricas revisables, y fomentaremos prácticas que reduzcan nuestra dependencia tecnológica. Al final del recorrido publicaremos un informe abierto con el balance de emisiones y las medidas aplicadas, y lo integraremos en nuestro análisis feminista y decolonial: las desigualdades ambientales y de acceso a los recursos tecnológicos también forman parte de la cultura literaria del siglo XXI. Defendemos una ética verde-algorítmica en la que la investigación sobre la literatura digital sea, al mismo tiempo, sostenible y social.
Nuestros compromisos
- Medición continua: todas las ejecuciones computacionales cuentan.
- Optimización consciente: código, hardware y ubicaciones.
- Compensación transparente: con métricas y proveedores revisables.
- Informe público final: datos de emisión y mitigación.
- Ética verde-algorítmica: nuestra cultumetría también es sostenible y social.